Mejor no dejar pasar mucho más tiempo, si no luego se me acumula el material. Asi que aquí va la segunda entrega de mi informe
Primero una aclaración sobre una de las referencias geográficas en mi último escrito. El lago Tanganyika es, según wikipedia, estimado en volumen el segundo lago más grande de agua dulce en el mundo, después del lago Baikal y también el segundo en el ranking de los más profundos. Digo esto, porque ha habido amigas lectoras que me lo han clasificado de pantano...no, no es un pantano, el Tanganyika es un señor lago!
 
Sin embargo, me río mucho cuando mis compañer@s de trabajo hablan en sus proyectos del importante puerto de Kalundu. Kalundu es el puerto de Uvira. Me llevaron un día a verlo, está un poco en las afueras del pueblo y son unas cuantas naves en estado de ruina. No pongo en duda que desde el punto de vista estratégico el puerto pueda tener su importancia, pero en las condiciones que está ahora, la imagen choca mucho con el concepto de puerto importante.

Por otra parte tengo que corregir una metedura de pata mía, el plural de muzungu es bazungu (aquí en la RDC)...aunque casi no me haría falta aprenderlo, seguimos siendo cuatro almas en el pueblo...

Pero vamos a lo que quería contar hoy, y es sobre lo que puede ser una jornada normal entre semana.

Me suelo poner el despertador para las 05:30, hora que abro la puerta para que el vigilante pueda entrar a la cocina y preparar su desayuno. Por las noches me tengo que encerrar y el guarda se queda a dormir en un colchón en la terraza. Seguramente me puedo acostumbrar a que me preparen la comida, me limpien la habitación etc. pero todavía me cuesta que haya alguien durmiendo en la calle, sin acceso a la casa, sobre todo las noches cuando caen tormentas que no sé como el agua todavía no se ha llevado nunca el colchón donde duerme...cualquier día acaba nadando en el lago...
Yo me levanto sobre las 07:00 y voy a por un cubo de agua para ducharme. El agua, aunque la casa en un principio, esta conectada a la red, se recoge en dos tanques en el jardín. Hay días que sale un poco de agua de los grifos pero nunca llega a la ducha. 
Después me preparo el desayuno. Nada que ver con un desayuno con fundamento. A mi jefe le gusta comprar pan Bimbo. Aquí les sale bastante arenoso, además al poco tiempo se llena de bichitos, pero por ello se sigue comiendo igual. La alternativa al pan Bimbo son unos bollos con o sin bichines....igual de sosos, Margarina importada de Kenya y Nescafé importado de Brasil. 
El agua para el café lo calentamos siempre por la noche y se deja en un termos por si acaso. Puede pasar que a primera hora no haya corriente y nos quedamos sin café. A no ser que alguien por la mañana ponga en marcha una de las estufitas de carbón. 
Después, sobre las 08:00 van llegando mis compañer@s, si es que no salen a terreno. Aunque siempre queda alguien trabajando en la oficina. 

Al medio día, todo el mundo come aqui. Durante la primera semana después de mi llegada, mi jefe me solía llevar a comer a algún restaurante. Pero como tiene costumbre de comer una sola vez al día (sobre las cinco seis de la tarde), mis comapñer@s empezaron a preocuparse por mi salud y hablaron con él para que comiese con ell@s en la oficina. Bueno, sigo sin comer del todo del todo con ell@s. Están convencid@s que una europea no pueda comer Fufu, a pesar de haber comido un día una bola casi entera delante de ell@s. Me siguen preparando arroz o patatas a parte.
Fufu es una papilla de harina de maíz o de mandioca un poco espesa para que se puedan formar bolas y sabe básicamente a eso, a harina. No falta nunca en la mesa. A no ser que la mesa se haya puesto para la europea que, como he dicho antes, no come Fufu. Decisión aprobada por mayoría y así ha de quedarse.
Por cierto, el reparto de tareas funciona igual que en todas las cocinas del mundo mundial. Ya podemos estar la mañana entera escribiendo proyectos sobre los derechos de la mujer y altas cuestiones de género, al final, a la hora de ir a la compra, preparar la comida o fregar los cacharros, de cinco comidas a la semana, minimo cuatro las preparan las chicas. Incluido la compra y el fregado. Estamos hablando de unos seis o siete chicos para comer contra dos chicas (tres conmigo).

La jornada laboral termina a las cuatro. A veces me quedan cosas que terminar, si no, salgo a dar un paseo. De mis paseos hay que decir que la situación se ha normalizado bastante, aunque sigo causando algo de revuelo, vaya donde vaya. Hay días que de repente tengo quince críos detrás para saludarme y practicar sus conocimientos de inglés ..... tipo anuncio de aristócrata alemana recaudando fondos para Unicef.....
También he empezado un intercambio inglés swahili con el sobrino de mi jefe. Ya que me tiene que traer a diario la cena que preparan en su casa, asi al menos aprovecha el viaje y a mi también me viene bien ir aprendiendo lo que por estas tierras es la lingua franca. Como dice uno de mis compañeros, si hablases swahili, en la compra no te iban a duplicar los precios.....eso es, hablando en swahili, nadie iba a notar que no soy de por aquí.

Y alguna tarde que otra se convoca una junta de expatriad@s. El otro día estuve cenando con una mama belga, que lleva en Uvira 11 añños.
Otro día quedo con un amigo indio que conocí en la policia cuando tuve que renovar el visado de Burundi. A veces me cuenta historias que alguna no se podría contar en este blog ….cosas que le pasan a uno que esta haciendo buisiness en África...que no es lo mismo que hacer cooperación desde luego.

Hasta aquí mas o menos lo que puede ser un día entre semana normal. Los fines de semana pueden variar un poco, aunque muchas veces también se trabaja.
El sábado pasado organizamos una visita turística y de compras a Bujumbura. Voy a colgar alguna foto paisajística donde no salen mis acompañantes, que también he hecho alguna. Lo digo porque a la vuelta, antes de cruzar la frontera paramos en un hotel super pijo para tomar unas cervezas y pasar un rato haciendo de juventud congoleña, que consiste en sacarse fotos sin parar. Yo hice de fotógrafa favorita y mis chicos de modelo profesional. Así que al final del día tuve el móvil lleno de fotos de chicos delante de un árbol en flor, delante de un árbol sin flor, delante de la piscina, de pie, sentados, caminando....
Lo bueno es que no llamamos la atención ni siquiera en este ambiente de hotel elegante,ya que por estas tierras se vuelven locos con las fotos....la playa un domingo por la tarde por ejemplo parece más que un lugar de descanso el photocall de una pasarela de alto nivel...


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Para ilustrar lo mucho que gusta aquí salir en la foto, voy a poner una secuencia que en un principio iba a ser una foto de nuestro almacén desde fuera. La situación me recordó a lo que me contó mi comapñero de viaje en el avión cuando vine de Madrid a Adis Abeba. Como el señor llevaba toda una vida viajando por Africa me iba contando cosas de Bujumbura y del Congo. Del Congo en concreto dijó: veras cuando vas en coche, ya puedes andar por una carretera perdida en la mitad de la nada, cuando paras aparece gente, salen de todos los lados aunque antes no vieses a nadie...

lo mismo pasa cuando una saca la camara...

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Y aquí termino. Si no, me voy a quedar sin poder contar nada nuevo en alemán.

preparando el clásico:

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