31 de octubre 2016

En un principio no tenía pensado escribir, y menos una entrada dedicada a succesos. Pero el mes de octubre ha sido un poco revuelto en Uvira city.

La gente también ha hablado bastante de las tensiones que se han producido en algún pueblo vecino, pero creo que me voy a limitar a contar los acontecimientos del ámbito local, que han dado suficiente de si.

Hace dos semanas más o menos, me encontré, saliendo por la mañana de mi casa, con una reunión de unos diez hombres, entre ellos también dos amigos.

Que ha pasado?

No oíste los disparos anoche, iban a atracar a un vecino y han acabado matándole. Pues no, no escuché nada.

Según pasaba luego el día, la gente añadía cada vez más detalles a la historia. Suelen decir que en el Congo, terminas teniendo tantas versiones de la misma historia, como personas que te la han contado. Y es cierto.

Según iban sumando información al paso del tiempo, no mataron solo al chico que querían atracar, si no también mataron a uno de los atracadores, un militar por cierto. Un día más tarde circulaban rumores que los vecinos enfadados habían quemado el cadáver del militar. A los dos días se decía que se lo habían comido. Los supuestos caníbales se decía, eran Mai-Mais.

Mis compañeros y compañeras de trabajo me explicaron, que el barrio está lleno de Mai-Mais. Desde entonces creo verlos por todos los lados. Este del sombrero de cuero, seguro que es y el otro de allí, con esta pinta macarra seguro que también. Habrán participado en la barbacoa?

El fenómeno Mai-Mai es uno de los temas favoritos de mi equipo, siempre vuelve a nuestras conversaciones de mesa. La mayoría de mis compañeras y compañeros cree firmemente en el super poder de estos guerreros, además saben que pueden provocar debates intensos con la blanca.

Según informa wikipedia y otras fuentes en internet, los Mai-Mai suelen ser jefes tribales. Se les conoce por sus rituales que según va la creencia, les vuelven resistentes contra las balas. Durante las guerras del Congo, estos chicos formaron grupos rebeldes que creaban alianzas estratégías con prácticamente todas las partes implicadas en el conflicto, tanto fuerzas y grupos rebeldes internos como gobiernos y grupos armados externos; siempre con el fin de proteger sus tierras, un hecho que les ha ha dado mucha popularidad entre la populacion local.

Bien, resulta que entre los rituales que estos guerreros tienen que observar también figura el de comerse a sus enemigos. Así que mis vecinos Mai-Mai se comieron al militar…. Si es que se quiere hacer caso de los rumores.

De los militares hay que decir, que por lo visto no siempre cobran su sueldo. Pueden estar meses y meses sin que el Gobierno les pague, seguramente pasando penurias. No quiero con esto justificar nada. No está bien ir atracando a vecinos del barrio y menos a mano armada. Porque luego pasa lo que pasa, acabas matando al vecino y puede que hasta a uno de tus compañeros de aventura.

Lo que pienso es que en toda está situación, el Gobierno quizá también tenga su pequeña parte de responsabilidad.

Y hablando del Gobierno, a los cuatro días de aquel atraco, se iba a celebrar en todo el país una jornada de ville morte. La idea de la oposición y de la sociedad civil es de organizar el día 19 de cada mes hasta diciembre, un paro general para pedirle a Kabila que deje la presidencia y organice las elecciones.

La primera jornada de paro, el 19 de septiembre había pasado con mucha tranquilidad, al menos aquí en Uvira, aunque no así en Kinshasa.

También el 19-10, empezó con normalidad, gente en la calle, los colegios abiertos, nosotr@s trabajando….hasta que a media mañana empezamos a escuchar tiros. Con el primer disparo, cuando yo todavía estaba pensando si había sonado lejos o cerca, la mayoría de mis compañer@s ya se había metido debajo de las mesas. Un poco más tarde alguien del barrio donde se habían producido los disparos nos llamó por teléfono para contarnos que unos chavales del vecindario habían destrozado la casa de una señora acusada de haber matado a su sobrina mediante brujería, después intentaron quemar a la supuesta bruja y tuvo que ir la policía y el ejercito.

Igual que la semana anterior, a partir de allí los rumores empezaron a tener vida propia. La señora, pastora de no sé que iglesia, había confesado haber matado no solo a su sobrina, sino también a otros miembros de la parroquia. También se decía que la señora había comprometido a más parroquianos que por lo visto también practicaban la brujería y ahora todas estas personas habían tenido que huir del barrio.

Menos mal que desde entonces ha vuelto un poco la tranquilidad a la ciudad, a ver si sigue así. Aunque yo me marcho mañana, me voy por unos días a Rwanda. Vacaciones por fin!

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31. Oktober 2016

Vor zwei Wochen begleitete ich mein Team wieder einmal bei der Feldarbeit.

Über die letzte Zeit bin ich nicht oft mitgegangen, da ich zum Unterricht über Ziegenaufzucht in Swahili nicht wirklich viel beitragen kann und auch im Büro immer noch eine Menge zu tun habe.

Diesmal ging es statt Richtung Süden in den Norden, dem Seeufer entlang Richtung Burundi und der Grenze zu Rwanda in eine ziemlich strapazierte Gegend, wie mir schien.

Auf dem Weg erklärten mir meine Kollegen und Kolleginnen zu jedem Ort die wichtigsten Begebenheiten, meistens anhand von weissen Kreuzen am Strassenrand oder einem Denkmal, das an ein Unglück erinnert, zum Beispiel an ein Tanklasterunfall mitten im Dorfkern von Sange, bei dem nahezu 250 Menschen verbrannten, oder an das Massaker von Mutarule, das noch kaum zwei Jahre zurückliegt und auf einen ungelösten Konflikt zwischen drei ethnischen Volksgruppen zurückgeht, die Bafulero, die Barundi und die Banyamulenge, die sich das Acker- und Weideland streitig machen.

Für meine Leute übrigens ganz klar Einheimische auf der einen und Burunder auf der andern Seite, obwohl die Barundi und Banyamulenge seit Generationen in der RDC sesshaft sind. Barundi bleibt Burunder, sogar für Leute die von berufswegen Projekte auf die Beine stellen, deren schlussendliches Ziel ist, das friedliche Zusammenleben zu fördern und ethnischen Konflikten vorzubeugen.

Da es im Auto sehr heiss war, mochte ich aber nicht noch eine hitzige Debatte über Integration vom Zaun reissen.

Wir fuhren auch durch ein Dorf, aus dem sich, wie mir mein Team erklärte, alle Hilfsorganisationen zurückgezogen haben, weil der Ort offenbar von der Armee regiert wird. Tatsächlich standen oder sassen recht viele Soldaten herum.

Zu den Behebenheiten aus der jüngsten Zeit kommen ausserdem noch ältere Geschichten und Opfer dazu, Opfer die nirgendwo ein Denkmal oder Kreuz haben.

Wie auch anderswo im Land entsanden auf diesem Landstrich nach dem Völkermord in Rwanda 1994 verschiedene Flüchtlingslager.

Nach Ausbruch des sogenannten Befreiungskrieges im Congo (damals noch Zaire) wurden diese Lager systematisch angegriffen und unzälige Flüchtlinge umgebracht. Viele Opfer wurden irgendwo irgendwie vergraben oder verscharrt und niemand weiss genau, wieviele Rwander und Rwanderinnen während der ersten Kriegsjahre im Congo ums Leben kamen.

Und dann sind natürlich auch noch die Spuren aus der Kolonialzeit zu finden, eine Bahnlinie oder die Zuckerfabrik von Kiliba, alles längst Ruinen.

An unserem Arbeitsort in Luvungi war es zum Glück friedlich, nur ein bisschen sehr heiss. Wir sind in der Regenzeit, aber es hat noch nicht wirklich viel geregnet. Die Temperaturen liegen bei 32º und die Luftfeuchtigkeit für eine Europäerin über dem gut Vertragbaren.

Ich war froh, dass ich nur als Beobachterin dabei war und deshalb ruhig auf meinem Schulbänkli sitzen bleiben durfte, um dem Unterricht über Ziegenbehausungen, Ziegengeburten und Ziegenkrankheiten zu folgen. Dabei verbrennt man ja nicht viel Energie und schwitzt darum nur das, bei dieser Hitze eben unvermeidliche.

Und nach dem bis jetzt eher ernsten Bericht noch zu den festlichen Nachrichten. Leider steht immer noch kein festes Datum für die Hochzeit. Im Moment sprechen alle vom 19. November. Das Fest wird aber vielleicht noch mal verschoben, da am 19. November ein weiteres mal “ville morte” angekündigt ist. Das ist ein Generalstreik und Anlass, um Kabila die rote Karte zu zeigen, das heisst ihn aufzufordern das Spielfeld zu verlassen und Wahlen zu organisieren.

Die letzten beiden Generalstreiks verliefen in Uvira zwar ohne Zwischenfälle, aber ich weiss nicht, ob die Familie schlussendlich das Datum noch mal ändert. Bis auf ein paar Tage vorher, verlasse ich mich auf nichts. Schauen wir.

Die Garderobe habe ich unterdessen. Vor einer Woche holte ich bei meiner Schneiderin noch das Handtäschchen ab. Sie brauchte etwas lange, um das Futter richtig einzunähen. Jetzt hoffe ich nur, dass ich nicht zunehme, die Bluse ist ohnehin schon sehr knapp geschneidert.

Bilder folgen, fest versprochen!